La inflación al 8,4% y la cesta de la compra sigue encareciéndose para los españoles

La inflación sigue siendo elevada (un 8,4% de alza en el último año) pero es casi punto y medio inferior a la del mes pasado, un marzus horribilis en la que se alcanzó su mayor nivel en 37 años y en el que nueve comunidades superaron los dos dígitos. 

La bajada del precio de las gasolinas y de la luz, en el último mes, son los dos grandes responsables de la caída. La primera se debe a dos factores: el primero, que el parón económico en China provocado por las medidas restrictivas contra la pandemia ha enfriado su economía y, en cascada, una caída de la demanda mundial de crudo y un abaratamiento de los carburantes; el segundo, que la bonificación de 20 céntimos por litro incluida en el decreto del Gobierno de medidas para paliar los efectos de la guerra ha rebajado también los precios en las estaciones de servicio.

En resumen, un respiro para los bolsillos… pero un respiro moderado. En realidad, en el último mes, los precios apenas han caído un 0,1%. El resto de la rebaja desde el 9,8% del mes pasado se debe a los efectos estadísticos del cálculo interanual. Es decir, se compensa este mes la gran subida de precios en abril (1,2 puntos) del año pasado.

Además, dos datos preocupantes: los alimentos sí han subido más que en abril del año pasado y sobre todo la inflación subyacente, que no incluye los datos de alimentos no elaborados ni productos energéticos (para no desvirtuar la estadística) y que se ha disparado al 4,4%, un punto más que el mes pasado y su nivel más alto desde 1995.

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