febrero 4, 2026
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Señales económicas que conviene entender antes de 2026, según Adolfo del Cueto Aramburu

Durante los últimos años se ha producido un proceso de normalización tras los desequilibrios generados por la pandemia. Los mercados han ido interiorizando que la fase de recuperación extraordinaria de 2021 quedó atrás y que la economía global entró en un ciclo más moderado.

En este contexto, las señales económicas que conviene entender antes de 2026 son crecimiento global, inflación, política monetaria, mercado laboral, déficit fiscal y activos estratégicos.

Crecimiento global: desaceleración suave y cambio de expectativas

Según informes de Bulltick, el crecimiento global pasará de un 3,0% con el que terminó 2025 a un 2,9% en 2026; un descenso suave que prolonga la tendencia a la desaceleración iniciada tras el repunte histórico del 6,6 % en 2021.

Detrás de este enfriamiento está la pérdida de dinamismo de China, India, Japón y la eurozona, mientras que EE. UU. se mantendrá algo por encima de su potencial. La lectura de Adolfo del Cueto Aramburu destaca que la normalización es un proceso global y no un mero fenómeno local, por lo que es vital comprender que el ciclo expansivo de 2021-2023 difícilmente se repetirá.

Inflación: el “tema central” y sus raíces más persistentes

La inflación continuará siendo un elemento central. El informe anticipa que en EE. UU. la tasa a mediados de 2026 será del 3,3% y cerrará el año en torno al 2,9%, todavía por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.

Del Cueto subraya que esta persistencia se debe en un 60% a factores estructurales y en un 40% a aranceles, y recuerda que la inflación al alza se combate con disciplina y paciencia.

Política monetaria: recortes prudentes y pausa para medir el terreno

En cuanto a la política monetaria, la Reserva Federal recortó su tasa de referencia tres veces en 2025 hasta situarla en el 3,75%. En 2026 se espera una pausa hasta mediados de año para retomar recortes más graduales, condicionados por la evolución del mercado laboral y la inflación.

Este ritmo moderado refleja, en palabras de del Cueto, una “normalización sin sobresaltos”, que busca preservar la estabilidad financiera sin comprometer el crecimiento.

Mercado laboral: señales mixtas sin ruptura del empleo

La salud del mercado laboral será otra señal clave. El informe proyecta que la tasa de desempleo en EE.UU. cierre 2026 en el 4,4 %, ligeramente por encima del nivel de pleno empleo (4,2 %) pero por debajo del promedio de los últimos 25 años.

Esta leve subida se atribuye a un enfriamiento de las contrataciones y a un aumento de la participación laboral, no a despidos masivos, lo que refuerza la idea de que la economía seguirá creando empleo.

Déficit fiscal: una preocupación estructural que no se resuelve con atajos

En el frente fiscal, el déficit estadounidense podría llegar al 6,5% del PIB en los próximos dos años. Este nivel, muy superior al prudente rango del 2-3%, eleva la deuda pública por encima del 100% del PIB y plantea preocupaciones sobre sostenibilidad.

Del Cueto enfatiza que una trayectoria fiscal insostenible no se corrige con atajos, sino con políticas responsables y un consenso político que hoy parece lejano.

Activos estratégicos: el termómetro de la confianza y el riesgo

Finalmente, los activos estratégicos enviarán señales valiosas.

  • El dólar se depreciará moderadamente (±3 %) tras caer un 10 % en 2025, beneficiando a algunas divisas latinoamericanas.

  • El petróleo, presionado por la sobreoferta, prolongará su descenso aunque menos abrupto que en 2025 (caída del 5-6 %).

  • El oro, por su parte, mantendrá su tendencia alcista gracias a las compras de bancos centrales y la demanda institucional. El precio podría superar los 5.000 USD la onza. Entender estas señales ayudará a los inversores a tomar decisiones prudentes sin sucumbir al ruido.

Más allá de los datos: causas y consecuencias del nuevo ciclo

Una visión más profunda de estas señales exige analizar sus causas y consecuencias. La desaceleración del crecimiento no es un fenómeno aislado: refleja el agotamiento de los estímulos post pandemia, el retiro progresivo de las políticas fiscales expansivas y las fricciones en el comercio internacional.

La menor demanda de Asia responde tanto a medidas de desendeudamiento interno como a un giro hacia un crecimiento más equilibrado. Europa enfrenta el desafío de la transición energética y un mercado laboral envejecido. Estas tendencias se traducen en oportunidades de inversión menos espectaculares pero más sostenibles.

Inflación estructural: demografía, cadenas de suministro y energía

Respecto a la inflación, los factores estructurales incluyen la demografía, la reubicación de cadenas de suministro y la transición energética.

Una población envejecida en Occidente reduce la oferta laboral y presiona los salarios al alza; reconfigurar las cadenas de suministro para reducir riesgos geopolíticos implica costos adicionales; y avanzar hacia energías renovables requiere inversiones intensivas que elevan los precios de la electricidad y los combustibles.

Los aranceles, por su parte, responden al reequilibrio geopolítico y han encarecido insumos clave. Adolfo del Cueto Aramburu destaca que combatir la inflación requiere políticas coherentes y tiempo: bajar la inflación no se logra con decretos, sino con la estabilización de expectativas y el aumento de la productividad.

Tasas de interés: un equilibrio delicado que impacta la inversión

En materia de tasas de interés, la decisión de la Reserva Federal de recortar en 2025 y luego pausar obedece a la necesidad de evaluar si la inflación cede de manera sostenible. Un recorte demasiado agresivo podría reavivar las presiones inflacionarias; una postura demasiado restrictiva podría frenar el crecimiento.

Por ello, la política monetaria se convierte en un equilibrismo delicado. Para los inversionistas, esto significa que la volatilidad en los mercados de renta fija continuará; las curvas de rendimientos podrían aplanarse, y los diferenciales crediticios serán un indicador de confianza. Del Cueto Aramburu aconseja analizar el riesgo de duración de las carteras y no concentrarse en un solo vencimiento.

Trabajo y empleo: la tasa de paro no cuenta toda la historia

El mercado laboral no solo se mide por la tasa de desempleo. La participación laboral —el porcentaje de personas en edad de trabajar que buscan empleo— también será determinante. Un aumento en la participación puede elevar la tasa de desempleo sin que exista un deterioro real.

Además, los cambios en la estructura del empleo, con mayor peso de sectores tecnológicos y de servicios profesionales, exigen nuevas habilidades. Para los trabajadores, esto implica invertir en capacitación continua y ser flexibles ante la reconversión laboral.

Del Cueto Aramburu suele subrayar que un desempleo moderado no debe interpretarse como fracaso, sino como el margen necesario para la movilidad y la innovación en el mercado laboral.

Fiscalidad: deuda, coste de capital y margen ante futuras crisis

El déficit fiscal elevado implica que el gobierno estadounidense deberá emitir más deuda para financiar su gasto. Esto puede presionar al alza las tasas de interés de largo plazo y desplazar a la inversión privada, encareciendo el costo de capital.

Además, la carga de la deuda limita la capacidad de responder a futuras crisis. Para los ciudadanos, un déficit elevado puede traducirse en mayores impuestos o recortes en servicios públicos. Del Cueto Aramburu advierte que mantener la sostenibilidad fiscal requiere voluntad política y un compromiso intergeneracional: las decisiones de hoy afectarán a las generaciones futuras.

Divisas, energía y refugio: señales que ayudan a leer el mercado

En cuanto a los activos estratégicos, el comportamiento del dólar, el petróleo y el oro ofrece un termómetro de la confianza global. Una depreciación moderada del dólar podría abaratar las exportaciones estadounidenses, pero encarecer las importaciones y los viajes al exterior.

Para los países latinoamericanos con monedas resilientes, un dólar más débil puede significar capitales de inversión y una oportunidad para fortalecer sus balanzas comerciales. El petróleo a la baja es una buena noticia para consumidores y empresas intensivas en energía, pero supone menores ingresos para países exportadores. El oro se beneficia de la incertidumbre y la inflación; su consolidación por encima de los 5.000 USD por onza refleja la búsqueda de seguridad en un mundo volátil.

Del Cueto recuerda que no conviene basar la estrategia en un solo activo: una cartera equilibrada protege contra la volatilidad y captura las oportunidades de diferentes mercados.

Educación financiera, transparencia y toma de decisiones con calma

La lectura de estas señales debe ir de la mano de una educación financiera sólida y de valores como la transparencia y la confianza. En la trayectoria de Bulltick, Del Cueto Aramburu ha enfatizado la importancia de explicar a los clientes las estrategias de inversión y las responsabilidades del equipo.

Conocer las variables económicas permite evitar decisiones impulsivas y distinguir entre tendencias de corto plazo y fuerzas de largo aliento. La recomendación final es escuchar a expertos independientes, verificar las fuentes y recordar que la economía es un mar de corrientes diversas en el que la navegación requiere paciencia y conocimiento.

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