El 60% de los policías y militares franceses votará a Le Pen

Seis de cada diez policías y militares franceses (60%) se muestran dispuestos a votar a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2022, según un sondeo del Centro de Investigaciones Políticas de Sciences Po (Cevifop) realizado por IPSOS y cuyos resultados publicó este martes el diario 'L'Opinion'.

El giro a la derecha de Emmanuel Macron, encarnado en la figura del ministro de Interior Gérald Darmanin, no parece estar funcionado, al menos entre las fuerzas de orden. Los policías y militares no votarían en masa por el presidente saliente en caso de que éste se presente a la reelección y pase a la segunda vuelta.

Las cifras de apoyo de este colectivo a Le Pen no sorprenden. El 57% de los policías y militares encuestados asegura que ya votó por la candidata de extrema derecha en 2017.

En la primera vuelta, la candidata ultra obtendría el 44% de los votos de los policías y militares galos, Xavier Bertrand (derecha) lograría el 24% y Macron el 20% de apoyos, según este sondeo.

La presidenta de Agrupación Nacional (ex Frente Nacional) tiene una imagen positiva entre los miembros de las fuerzas del orden. El 48% de los policías y militares encuestados considera que Le Pen «comprende los problemas de gente como nosotros», frente al 32% que dicen lo mismo de Macron y el 27% de Bertrand.

Le Pen apoyó recientemente a los militares descontentos que advirtieron en una carta abierta sobre el peligro de «desmoronamiento» de Francia e incluso de una guerra civil si los políticos no actúan. Y les pidió que apoyasen su candidatura a las elecciones presidenciales de 2022.

Los policías y sindicatos policiales han manifestado estos días también su malestar y descontento, tras el asesinato la semana pasada de un policía por un vendedor de droga en un control rutinario y después de que un yihadista apuñalara hasta la muerte en abril a una agente administrativa de una comisaría.

La candidata de extrema derecha trata de sacar provecho político de este descontento entre las fuerzas del orden y promete que si es elegida presidenta en 2022 encarnará «el regreso de la autoridad del Estado», frente al presunto «laxismo» de Macron.