mayo 18, 2024
ANALISIS INTERNACIONAL

La ‘pandemia’ interminable: 360 millones de cristianos perseguidos en todo el mundo

Por Raymond Ibrahim |

En 2022, 5.621 cristianos de todo el mundo fueron «asesinados por motivos relacionados con su fe». Otros 4.542 fueron detenidos o arrestados ilegalmente, y 2.110 iglesias fueron atacadas (muchas de ellas destruidas). En general, la persecución contra los cristianos sigue siendo inaudita, con 360 millones de creyentes que padecen altos niveles de discriminación y violencia.

Estas son algunas de las conclusiones de la World Watch List 2023, publicada recientemente por la organización humanitaria internacional Open Doors. Cada año, la WWL enumera los 50 países donde los cristianos son más perseguidos por su fe utilizando datos de aproximadamente 4.000 trabajadores sobre el terreno y analistas externos.

El informe constata que uno de cada siete cristianos (14%) sufre persecución. En África, esa cifra aumenta a uno de cada cinco (20%), mientras que en Asia se llega a dos de cada cinco, lo que significa que el 40% de los cristianos de la región son perseguidos.

Los cristianos sufren «niveles extremos de persecución » en 11 de los 50 países consignados. Son agredidos, violados, encarcelados o asesinados por ser identificados como cristianos o por acudir a iglesias (normalmente clandestinas).

Estos son los 11 países más anticristianos: 1) Corea del Norte, 2) Somalia, 3) Yemen, 4) Eritrea, 5) Libia, 6) Nigeria, 7) Pakistán, 8) Irán, 9) Afganistán, 10) Sudán, 11) India.

En el puesto número 1, Corea del Norte registra «los más altos niveles de persecución jamás vistos»:

«Si son descubiertos por las autoridades, los creyentes son enviados a campos de trabajo como presos políticos, donde las condiciones son atroces, o asesinados en el acto; y sus familiares compartirán el mismo destino. Los cristianos no tienen ninguna libertad (…) Una nueva «ley contra el pensamiento reaccionario» deja bien claro que ser cristiano o poseer una Biblia es un delito grave que será severamente castigado.»

La mayor parte de la «persecución extrema» que sufren los cristianos en nueve de los once peores países sigue procediendo de la opresión islámica o tiene lugar en países de mayoría musulmana. Esto significa que aproximadamente el 80% de las peores persecuciones se producen en nombre del Islam.

Esta tendencia afecta a toda la lista, no sólo a los 11 primeros clasificados. En 39 de los 50 países consignados, la persecución que sufren los cristianos es opresión islámica o se produce en sociedades de mayoría musulmana. La inmensa mayoría de estos países se rige por alguna modalidad de la sharia (ley islámica), que puede ser impuesta directamente por el Gobierno o por la sociedad; o, más frecuentemente, por ambos, aunque las sociedades (familiares indignados con sus parientes conversos, sobre todo) tienden a ser más celosas en su aplicación.

Aunque la persecución en Corea del Norte es peor, al menos hay esperanza para los cristianos de allí: sus penurias están totalmente relacionadas con el régimen de Kim Jong Un. Una vez se acabe, Corea del Norte puede llegar a ser como Corea del Sur, donde el cristianismo está floreciendo. Por el contrario, la persecución musulmana contra los cristianos es perenne, existencial y trasciende con mucho a tal o cual régimen o gobernante. Forma parte de la historia, las doctrinas y el tejido sociopolítico del Islam, de ahí su tenacidad y ubicuidad.

En las peores naciones musulmanas, el cristianismo ha sido tan proscrito a lo largo de los años que no hay cristianos autóctonos a los que perseguir; sólo conversos, apóstatas que, según la mayoría de las interpretaciones de la ley islámica, merecen la muerte. El difunto clérigo suní Yusuf al Qaradawi, tan populardijo en televisión que si no fuera por las leyes de apostasía el islam se habría extinguido hace mucho tiempo.

De Somalia (2º), el informe dice:

«Los imanes de las mezquitas y madrazas declaran públicamente que no hay lugar para el cristianismo, los cristianos o las iglesias. El violento grupo insurgente Al Shabaab ha expresado en repetidas ocasiones su deseo de erradicar a los cristianos del país. Los cristianos de origen musulmán son considerados objetivos de alto valor y pueden ser asesinados en el acto si son descubiertos.»

Del mismo modo, en el Yemen (#3) «la población es abrumadoramente musulmana y es ilegal convertirse del islam al cristianismo».

«Los conversos yemeníes corren un gran riesgo de ser asesinados –y no sólo condenados al ostracismo o expulsados– por sus familias, clanes y tribus. Grupos extremistas islámicos como Al Qaeda y el sedicente Estado Islámico amenazan de muerte a los llamados «apóstatas» si no regresan al islam. En otras zonas, incluidas las controladas por los huzíes, los conversos corren el riesgo de ser encarcelados. Según se ha informado, en los centros de detención los cristianos padecen torturas físicas y psicológicas.»

En la mayoría de los países musulmanes de la lista, son las autoridades, las turbas y los terroristas musulmanes los que persiguen a los cristianos.

En Libia (5º), los yihadistas son los principales responsables de la persecución.

«Libia es, de hecho, una tierra sin ley donde tanto los cristianos nativos como los que están de paso se enfrentan a una violencia extrema. Sin un Gobierno central que mantenga la ley y el orden, el poder lo detentan los grupos extremistas islámicos y la delincuencia organizada. Atacan y secuestran a cristianos, y algunos creyentes han sido asesinados.»

En Irán (8º), «gobernado por un régimen islámico cada vez más estricto», las autoridades son las principales responsables del asedio anticristiano.

«Líderes y miembros de iglesias domésticas han sido condenados a largas penas de prisión, donde padecen malos tratos físicos y psíquicos. Los cristianos pueden ser expulsados del sistema educativo y despojados de sus empleos, y tener muchas dificultades para volver a trabajar. Para las mujeres, la situación es aún más precaria porque la legislación iraní les concede pocos derechos; por creer Jesús, pueden ser violentamente castigadas, y sus maridos divorciarse de ellas y arrebatarles a sus hijos.»

En Afganistán (9º), los grandes perseguidores son los terroristas islámicos, que además resultan ser las autoridades.

«La toma del poder por los talibanes en agosto de 2021 ha obligado a la mayoría de los cristianos a pasar a la clandestinidad o a abandonar por completo el país. Numerosos grupos domésticos (por no decir todos) cerraron, y los creyentes se vieron obligados a dejar atrás todo lo que poseían. Más de un año después de la toma del poder por los talibanes, las promesas que hicieron sobre el reconocimiento de las libertades han resultado ser falsas. Seguir a Jesús sigue siendo una sentencia de muerte.»

En Pakistán (nº 7), cada estrato de la sociedad es responsable de la persecución.

«Los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase y sufren discriminación en todos los ámbitos de la vida. Los trabajos considerados bajos, sucios y degradantes están reservados a los cristianos por las autoridades, que siguen empujándolos a los márgenes de la sociedad. Carecen de representación adecuada en la política… [y] hay ataques casi constantes contra [fieles cristianos]. Muchos no se sienten seguros para orar libremente(…) [A]lrededor de una cuarta parte de las acusaciones de blasfemia van dirigidas contra los cristianos, que sólo representan el 1,8% de la población. El número de casos de blasfemia va en aumento, al igual que el de niñas cristianas (y de otras religiones minoritarias) secuestradas, maltratadas y convertidas forzosamente al islam.»

En Egipto (35º), donde es «muy alto» el nivel de persecución, los cristianos «informan de que las violaciones de la libertad religiosa se experimentan sobre todo a nivel comunitario».

«Los incidentes van desde el acoso a mujeres cristianas que pasean por la calle hasta el asedio de turbas musulmanas a toda una comunidad de cristianos para que marche, dejando atrás sus casas y pertenencias para que sean confiscadas (…) El presidente Al Sisi suele hablar positivamente de la comunidad cristiana. Sin embargo, la falta de una aplicación seria de la ley y la renuencia de las autoridades locales a proteger a los cristianos hacen a estos vulnerables ante todo tipo de ataques, especialmente en el Alto Egipto. La hostilidad comunitaria y la violencia de las turbas siguen causando dificultades.»

El informe afirma que los cristianos de Oriente Medio han experimentado poca o ninguna mejoría en su situación desde la derrota del Estado Islámico (ISIS).

«La Iglesia no ha podido recuperarse del auge del Estado Islámico y los intentos de los extremistas de acabar por completo con el cristianismo. La discriminación y la opresión, unidas a un declive económico paralizante, hacen que la Iglesia pierda la esperanza, sobre todo los fieles más jóvenes. En la región levantina (Líbano, Siria, Irak, Israel/Territorios Palestinos y Jordania), la comunidad cristiana está menguando debido a las privaciones, la discriminación y la persecución. Desde que el Estado Islámico (EI) entró en escena, los cristianos (…) de Irak y Siria luchan por ganarse la vida; los jóvenes, en particular, se enfrentan a una elevada tasa de desempleo y a una continua hostilidad.»

En el África subsahariana, «la violencia contra los cristianos (…) ha alcanzado nuevas cotas».

«Los yihadistas están desestabilizando países de África Occidental y Central. Países enteros corren el riesgo de hundirse en la violencia extremista. 26 naciones del África subsahariana sufren altos niveles de persecución (…) El movimiento yihadista, que pretende expandir la sharia por todo el continente, ha obligado a los cristianos a marcharse (…) a campos de desplazados o a otros países. La inseguridad derivada de esta experiencia de desplazamiento forzoso hace que los cristianos sean aún más vulnerables a nuevos actos de violencia. Las mujeres cristianas (…) pueden ser blanco fácil de ataques sexuales, mientras que los hombres tienen más probabilidades de perder la vida.»

En el peor de estos países subsaharianos, Nigeria (6º), donde hay «un arraigado proyecto de islamización forzada», los cristianos están siendo víctimas de genocidio.

«La violencia es más generalizada en el norte, donde grupos militantes [musulmanes] como Boko Haram, ISWAP y [pastores] fulani perpetran asesinatos, lesiones físicas, secuestros y violencia sexual [contra los cristianos]. Los cristianos son desposeídos de sus tierras y de sus medios de subsistencia. Muchos viven como desplazados internos o refugiados. En los estados del norte (…) que aplican la sharia, los cristianos padecen discriminación y exclusión como ciudadanos de segunda clase. Los cristianos de origen musulmán sufren asimismo el rechazo de sus propias familias, presiones para que abandonen el cristianismo y, a menudo, violencia física.»

Aunque la mayor parte de las persecuciones corre por cuenta del islam, el auge del nacionalismo religioso en países no musulmanes como Myanmar (14º) ha llevado a un aumento de la persecución en los mismos. Entre ellos destaca el segundo más poblado del mundo, la India (11º).

«En los últimos años se ha producido un gran auge del Hindutva, ideología que cree que sólo los hindúes son verdaderos indios (…) Cada vez más estados [indios] están aplicando leyes anticonversión, supuestamente para impedir que los hindúes se conviertan por la fuerza a otras religiones, pero en realidad se utilizan a menudo como excusa para acosar e intimidar a cristianos que no hacen sino distribuir ayuda o celebrar reuniones religiosas privadas. Estas leyes no parecen proteger a los cristianos de ser obligados a volver al hinduismo. Los cristianos sufren cada vez más exclusión social en sus comunidades y lugares de trabajo, y son víctimas de acusaciones y rumores falsos.»

En cuanto a la nación más poblada del mundo, China (nº 16), Open Doors informa:

«En China se está extendiendo el uso de la vigilancia digital, que se suma a la persecución y la intimidación. Armadas con nuevas y radicales normas sobre el uso de internet por parte de las iglesias, implementadas en marzo de 2022, las autoridades emplean la censura, la desinformación y la vigilancia destemplada para reforzar su control sobre los grupos religiosos.»

Open Doors señala también, que, ominosamente,

«el modelo chino de opresión se está extendiendo por todos los Estados autoritarios. El aparente éxito de China, especialmente en términos económicos, atrae a muchos dirigentes mundiales. La promesa de crecimiento y prosperidad, manteniendo el control sobre todos los grupos e individuos percibidos como desviados, ha despertado el interés de líderes de todo el mundo, independientemente de su procedencia ideológica.»

Quizá la tendencia más inquietante sea que la persecución contra los cristianos prácticamente se ha duplicado en las últimas décadas:

«La WWL da cuenta de la magnitud y gravedad de la persecución anticristiana desde 1993. En los últimos 30 años, el número de países donde los cristianos sufren niveles altos y extremos de persecución casi se ha duplicado, hasta alcanzar los 76. En la actualidad, más de 360 millones de cristianos sufren elevados niveles de persecución y discriminación por su fe. Sólo en los 50 primeros puestos de la WWL, 312 millones de cristianos se enfrentan a niveles muy altos o extremos.»

El año pasado, 360 millones de cristianos de todo el mundo experimentaron «altos niveles de persecución y discriminación», un 6% más que en 2021, cuando 340 millones de cristianos experimentaron el mismo grado de persecución; y esa cifra representó un aumento del 31 % con respecto a 2020 (260 millones), que a su vez fue un 6% superior a la de 2019 (245 millones), que a su vez fue un 14% superior a la de 2018 (215 millones).

Lo peor de todo es que la persecución anticristiana, que ya era espantosa, ha aumentado casi un 70% en los últimos seis años, y no tiene signos de remitir. Por primera vez desde la creación de la WWL hace 30 años, Nicaragua (nº 50) ha entrado en la lista.

¿Cuánto tiempo pasará antes de que esta tendencia aparentemente irreversible haga metástasis incluso en las naciones actualmente reconocidas por su libertad religiosa?

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