Que siga el show

Por Santiago Casero

Observo un total convencimiento sobre unos resultados electorales el 4 de mayo que desemboquen en un gobierno de coalición PP-VOX, liderado por Díaz Ayuso.

Así, el votante de derechas, ese que clamaba hace menos de un mes por una fusión entre gaviotas, naranjitos y pistachos, sigue sin enterarse de nada. Su ilusión durará hasta que se cierren los colegios electorales.

Porque C’s ha sido fagocitado en Murcia por una pinza PSOE-PP que, al estilo de tú a Boston y yo a California, se han repartido comunidad y ayuntamiento como cromos de Panini.

Aguado desaparece y Edmundo firmará la rendición naranja en Madrid. Los socialistas no queman a nadie y será Gabilondo quien, antes de desaparecer por donde Pepu Hernández, escenifique el sentido de Estado para que, con su abstención, García Egea no pase por el trago de no poder dormir por tener que coaligarse con Abascal.

Podemos será otra víctima colateral pues, o desaparece a la gallega, o mantiene la condición residual que ahora ostenta. Más Madrid, a ostias en el ayuntamiento de la antaño capital del reino, ha llegado donde iba.

Es fácil que Ayuso obtenga algo más de 50 diputados y los entre 15 y 20 de Monasterio fuesen, según sueña el votante derechoso, garantes de un gobierno fuerte. Pero desde el cierre de las urnas, las presiones de Génova, atizadas por Feijoó y encarnadas por el campeón mundial de lanzamiento de huesos de aceituna, convencerán al pueblo, lobotomizado por Ferreras y sus acólitos, de que el acuerdo no ha sido posible por las exigencias de los voxeros.

Y aquí es donde producciones Redondo, tras humillar al ciudadano Cuadrado, se erigirá en adalid de evitador de nuevas elecciones y asumirá que Ayuso gobierne en minoría durante los próximos dos años puesto que, en 2023, las elecciones se repiten.

Gabilondo ocupará el cargo de Defensor del Pueblo con el apoyo de Génova, o donde quiera que estén entonces, y el verso suelto de Ayuso pasará a ser un recuerdo cuando se vuelvan a celebrar elecciones. Por eso me apeno cuando oigo a votantes de VOX decir que en esta ocasión votarán a Isabel para frenar al socialcomunismo.

El bipartidismo no se ha ido. Desaparecida ETA, el aquelarre catalán le sirve para mantener el miedo que guarda la viña. Y VOX, si no se protege con un importante apoyo exterior, será la próxima víctima tras C’s y Podemos. Que todo cambie para que siga igual.

SANTIAGO CASERO
Politólogo y analista político. Ha sido subdirector de la revista NOSOTROS y CIŔCULO AHUMADA. Tertuliano en los programas «Punto de Vista» e «Intertulia». Colaborador en numerosos diarios digitales.