febrero 29, 2024
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VOX quiere que la moción de censura se debata antes de abril para intentar celebrar generales con las municipales

La última moción de censura de Vox tardó 21 días en debatirse desde su presentación. Pero la que presentó Pedro Sánchez en mayo de 2018 sólo tardó una semana escasa en llegar al Pleno, y es que en aquella ocasión el PP optó por precipitar la fecha convencido erróneamente de que, tras aprobar los Presupuestos del Gobierno, la censura del PSOE estaba destinada al fracaso.

El presidente de Vox, Santiago Abacal, acompañado de su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros y otros diputados del partido, registraban ayer lunes en el Congreso la moción de censura que presenta al economista Ramón Tamames como candidato a la Presidencia del Gobierno.

Es la sexta moción de censura de la democracia, la primera con un candidato independiente y la segunda que impulsa Vox esta legislatura. Una vez registrada, la fecha de su debate está ahora en manos de la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, aunque en ningún caso será antes de mediados del mes de marzo.

Santiago Abascal anunció hace ya dos meses y medio que presentarían una nueva moción de censura contra Pedro Sánchez ante la «urgencia» de desalojar al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos del Palacio de la Moncloa. Sin embargo, dijo que no quería liderarla él mismo –como sí ocurrió en octubre de 2020– y Vox se lanzó a la búsqueda de un candidato que reuniera tres características: independiente, con experiencia de gobierno y que adquiriera el compromiso de la convocatoria inmediata de elecciones generales.

Tras semanas de espera, finalmente salió a la luz el nombre de Ramón Tamames, que Vox formalizó el pasado miércoles como candidato una vez acordadas las líneas principales del discurso que pronuncie ante el Pleno de la Cámara Baja.

La mesa decidirá cuándo pone en marcha el reloj

Una vez registrada, empieza a correr el reloj para su debate. Conforme al Reglamento, el primer trámite de la moción de censura es la calificación del escrito por la Mesa del Congreso, que debe comprobar si cumple los requisitos formales que se exigen: la firma de al menos una décima parte del Congreso (35 diputados) y el nombre de un candidato a la Presidencia.

En este caso, no está garantizado que dé tiempo a que la Mesa califique el escrito en su reunión de día siguiente, ya que lo habitual es cerrar la agenda del órgano de gobierno de la Cámara con lo que se haya registrado hasta el sábado anterior.

Ahora bien, dada la excepcionalidad del mecanismo de la moción de censura, la Mesa podría acceder a dar su visto bueno el mismo martes. Una vez calificado el escrito, sea este martes 28 de febrero o a la semana siguiente, 7 de marzo, se remitirá al presidente del Gobierno y a los portavoces de los distintos grupos parlamentarios para que se den por enterados y lo estudien.

Ahí es cuando se abrirá un plazo de dos días para dar la oportunidad de presentar mociones con candidatos alternativos, para las que se exigen los mismos requisitos y que, en su caso, se debatirán conjuntamente.

Para dar tiempo a este proceso, la votación de la moción o mociones de censura no podrá tener lugar antes de cinco días desde la presentación del primer escrito, pero la fecha dependerá de la Presidencia del Congreso. Es previsible que la Cámara tenga en cuenta la agenda del Gobierno y que sondee a los principales grupos.

Así las cosas, en la Cámara no se prevé que el debate se fije antes de mediados de marzo. Según aseguran desde Presidencia del Congreso, se obrará en función de los precedentes, que a lo largo de estos años ya son variados.

Precedentes diversos

La última moción de censura de Vox tardó 21 días en debatirse desde su presentación. Pero la que presentó Pedro Sánchez en mayo de 2018 sólo tardó una semana escasa en llegar al Pleno, y es que en aquella ocasión el PP optó por precipitar la fecha convencido erróneamente de que, tras aprobar los Presupuestos del Gobierno, la censura del PSOE estaba destinada al fracaso.

Más tiempo se tomó el PP de Mariano Rajoy y Ana Pastor con la moción de censura de Pablo Iglesias, que se registró un 19 de mayo y se debatió el 13 de junio, casi un mes después. La iniciativa de Podemos no tenía opciones de prosperar, pues no la apoyaba ni el PSOE, y el PP no tuvo prisa en debatirla.

La mecánica del debate prevé que el candidato sea presentado ante el Pleno por uno de los diputados firmantes, que en este caso Vox ya ha adelantado que será el propio Abascal. En 2020, él mismo era el candidato y fue presentado por su entonces cabeza de cartel a las elecciones en Cataluña, Ignacio Garriga, el mismo papel que desempeñó el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en 2018 con Sánchez, y la ‘número dos’ de Podemos, Irene Montero, con Pablo Iglesias en 2017.

Conforme a los usos parlamentarios, el candidato va debatiendo con el Gobierno, que elige quien le da la réplica, y con los distintos grupos parlamentarios. En todo caso, el candidato impone el ritmo y en este caso Ramón Tamames, de 89 años, decidirá cómo responderá a los demás grupos. Salvo que los turnos de palabra se reduzcan al mínimo, al día siguiente llegará la votación, que es pública y por llamamiento, con cada diputado manifestando a viva voz el sentido de su voto.

Para prosperar, la moción de censura exige recabar la mayoría absoluta del Congreso (176 votos), un objetivo que se antoja inalcanzable dadas las posiciones expresadas por los grupos en las últimas semanas.

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