Estanflación o libertad

Por Almudena Gómez de Cecilia

Ahora que en Madrid estamos en período electoral, es buen momento para reflexionar sobre las repercusiones de cada opción política, porque corremos el riesgo de que la propaganda del gobierno nos impida ver la realidad. Cuando se habla de Comunismo o Libertad, por supuesto que hay implicaciones ideológicas, pero para los analistas económicos, la disyuntiva se da entre estanflación o libre competencia. Es importante delimitar estos términos, porque al final la realidad se impone y el destino de la siguiente generación depende de que entendamos bien las consecuencias de ambas opciones.

Estanflación es un tecnicismo que procede del inglés y se forma por la unión de la palabra “stagnation” que significa estancamiento con “inflation”, que significa inflación. Se produce cuando hay mucha gente sin trabajo, que por tanto no puede comprar una casa ni un coche, con lo cual la actividad empresarial decrece y si como respuesta a la crisis se incrementa el gasto social, los precios empiezan a subir por la pérdida de valor del dinero, con el efecto de retroalimentar la espiral de pobreza, tal como ha ocurrido en Venezuela.

Ante esta situación, sólo hay dos tipos de respuesta, con matices, pero solamente dos. El libre mercado o el intervencionismo estatal. El Liberalismo quiere ante todo garantizar la libre iniciativa para que los empresarios pongan sus productos en el mercado y los consumidores puedan elegir entre varias opciones, según sus necesidades, fijándose los precios mediante el cruce de oferta y demanda. Así los empresarios van a producir lo que demandan los consumidores y al precio que estén dispuestos a pagar. Es decir, el único dueño del mercado es el consumidor y la base fundamental del mercado es la libre competencia.

El Comunismo y el Socialismo ofrecen la opción contraria. Sustituyen a los consumidores y empresarios por el Estado. Será el organismo planificador el que lo decida todo. Lo que vamos a comer, a beber, a conducir y dónde vamos a vivir, sin posibilidad de elegir algo alternativo. Sólo hay un producto de cada tipo y todo está producido por el ente público. Sin libertad, sin propiedad privada, sin opciones. Este sistema ha fracasado siempre, porque es imposible que una economía planificada sea productiva ya que no hay competencia. La eliminación total de la Libertad genera lo contrario de lo que buscan. Al no existir empresas no hay sector privado, es todo público, y no hay ingresos reales sino solamente deuda porque el Estado único empresario, tiene que pagar a todos los ciudadanos un sueldo, con dinero cada vez más devaluado, hasta que el sistema quiebra. No hay tercera vía mágica. Sólo la libre iniciativa, la libre empresa y la libre competencia pueden crear sociedades prósperas y libres.

ALMUDENA GÓMEZ DE CECILIA
Licenciatura y MBA ICADE. Cursos de Doctorado sobre la Unión Monetaria Fundación Ortega y Gasset. Experto en Mercados internacionales, (AFI). Experto en IVA (CEF)