Último capítulo del culebrón de la izquierda en Madrid: Pablo Iglesias deja el Gobierno para ser candidato

Ya nos enteraremos de las verdaderas circunstancias de todo esto, pero de momento nos cuentan que el movimiento del PSOE con Ciudadanos es el desencadenante de la decisión de Pablo Iglesias. En Unidas Podemos no gustó el acercamiento. Menos aún el efecto colateral de las elecciones en Madrid convocadas por Isabel Díaz Ayuso, donde la formación morada no contaba con un candidato potente, toda vez que Isa Serra, su líder, no tenía el tirón esperado.

En los últimos días se han sucedido las conversaciones y reuniones en el partido morado. Entre la cúpula, de Pablo Iglesias con Serra y con Jesús Santos, líder del partido en la comunidad. El escenario real de que el partido pudiera quedar borrado como ha sucedido por ejemplo en Galicia, y no entrara en la Asamblea, ha llevado a esta drástica decisión.

«Si los militantes quieren, voy a presentarme a las elecciones. Un militante debe estar allí donde es más útil en cada momento», ha expresado Pablo Iglesias en un mensaje a sus militantes. «Necesitamos una candidatura fuerte. Madrid necesita un Gobierno de izquierdas».

Madrid es el epicentro de Podemos, donde nació y de donde emana su principal músculo. De ahí que las últimas elecciones supusieran un revés para la formación, superada incluso por el incipiente Más Madrid de Íñigo Errejón. Ya entonces un sector del partido trasladó la necesidad de una candidatura fuerte, señalando en aquella ocasión a Irene Montero. En los últimos días, de nuevo esas voces cobraron fuerza dentro de la formación. Algunas encuestas publicadas recientemente incluso daban a Podemos fuera de la Asamblea de Madrid.

Se consideraba que Serra no termina de cumplir el perfil para tener el tirón suficiente, pese que fue promocionada como portavoz nacional del partido. Ante esta situación, Podemos ha apostado por el mayor órdago: sacrificar la vicepresidencia de Pablo Iglesias.

Desde hace meses está sobre la mesa la realización de una crisis de Gobierno. En un principio se pensó que el posible ascenso de algún ministro -Calviño, Laya o Duque- a la presidencia de algún organismo internacional podría ser el detonante. Al fracasar todas las candidaturas lanzadas por el Ejecutivo, la siguiente pantalla pasó a las elecciones catalanas y la designación del entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa, como candidato. Sin embargo, Sánchez optó entonces por un cambio técnico.

El siguiente peldaño que aparecía en el horizonte era el plan de vacunación. Esto es, una vez conseguido el objetivo fijada por el Gobierno de tener vacunado al 70% de la población -situaban el verano como fecha-, se podría abrir la ventana para ejecutar una remodelación del Gobierno con vista a gestionar la recuperación económica, gracias a los 140.000 millones provenientes de Europa. La decisión de Iglesias acelera los tiempos.