El tema de las plataformas salvapatrias y los nuevos partidos intrascendentes…

Por Francisco Gómez Valencia

Hecho la vista atrás, dos años a mayores, desde que me permito soltar lastre sin complejos, es decir, desde poco después de la eyaculación colectiva en Vistalegre I, y ya pierdo la cuenta del número de plataformas y partidos nacidos no sé si por el estreno en las mejores pantallas de la saga “abascaliana” o porque quizás era el momento oportuno de que ello comenzara a suceder.

En todo caso echando cuentas si comenzamos a hablar de las plataformas a mí al menos me salen cuatro o cinco movimientos muy frikis encabezados por verdaderos descerebrados que han conseguido llamar mi atención, más por obligación que por devoción, y lo hicieron por lo cutre que resultan ya que sus propuestas lanzadas a golpe de megáfono básicamente son que el Rey Felipe pegue un golpe de Estado supuestamente al amparo de la interpretación que estos cafres hacen de la Constitución como si de catedráticos en derecho constitucional se tratara.

Y créanme: son hasta entrañables y por eso no los considero ni negacionistas de nada, y menos del Gobierno actual que nos trae por la calle de la amargura a tantos por esto y por aquello, porque se trata de cuatro con mucho tiempo libre y una pizca de talante más propio de enajenados mentales y al escucharlos hasta sensoriales, que con la bandera a cuestas o sobre la chepa son capaces de gastarse lo que no tienen para darse un rulo por Madrid, bien sea por la Plaza Mayor de camino al Congreso o en la Plaza de Colón para junto a la bandera hacerse el fotón para su Instagram.

Que tiempos en los que se paseaban los “indepes” Castellana arriba ofendidos porque en los bares y tascas madrileñas les ponían las bravas con el tomate y la mayonesa dibujando la rojigualda. Y es que aquellos tiempos no tan lejanos dibujaban un escenario político prebélico ante los ojos inyectados en sangre de los que hoy gobiernan aquí y allí, es decir, en España y en Cataluña mientras el “rajoyismo” tardío resistía ya con respirador asistido, de esos “fake” para tratar la apnea del sueño que no el covid, como se pensaba el ya ausente “Illa Maravilla”, haciendo supuestamente “negocietes” con los empresarios de su comarca, pero en fin, ya está felizmente auto-dimitido para ocuparse de las “butifarradas” lógicas del absurdo estado catalán.

Volviendo y para finalizar a las plataformas salvapatrias, las hemos tenido localistas por no llamarlas paleolíticas, apoyadas por algunos partidillos muertos en vida que solicitan la dimisión del Presidente, del Gobierno en pleno y de toda la oposición, porque ellos lo valen y siguen pensando los “almas cándidas” que siguen siendo también sociedad civil según les interese. A mayores hay otras de jubilados que además de pedir por lo suyo, también querían que el Gobierno se marchara a otra cosa, y por supuesto hemos tenido a exmilitares y ex guardias civiles de los que gritaban mucho de jóvenes exigiendo cárcel para unos y otros, a la par que golpes regios de pecho y de estado y por supuesto para finalizar están aquellos que aprovechando que el Miño no pasa por Pucela, han intentado vender suvenires y camisetas con la bandera de España promocionando de esta manera tan suigéneris la empresilla de la mujer o del primo segundo; así que todo muy serio…

Pero es que si nos pasamos al universo de los partidos neonatos, los tenemos de todos los colores: por la izquierda al menos dos o tres han surgido desde finales del 2019; alguno de carácter localista más preocupado por robar concejalías al PSOE o a Podemos qué otra cosa y otros de carácter nacional surgidos en una noche de “bourbon & creatividad” de cuatro intelectuales que de vez en cuando o se marcan un Manifiesto de dos páginas por la libertad y lo acompañan con la firma de algún venezolano expatriado para darle talante internacional, sabiendo además que por su renombre y prestigio rancio tienen al menos dos intervenciones aseguradas en algún medio importante por las mañanas para de paso auto promocionar su último libro, a la par que implorar un espacio de dos minutillos para hacer su crónica y ya si eso y queda tiempo, hablar del tema que les ocupa y por lo que los han llamado. O como les decía se marcan un partidillo nuevo para resolver los problemas de identidad en la izquierda.

Pero, ¿y por la derecha?, ¡ay la derecha que revuelta está la cosa! Desde que Abascal dejo tirados a no sé cuantos amigos míos, timados supuestamente en unos casos y defraudados en la mayoría, ha dejado tantos cadáveres de políticos amateurs en las cunetas que si se juntaran todos ellos sin ánimo de revancha y sin la intención de recuperar el tiempo perdido y el dinero invertido, igual hasta le hacían daño de verdad. Pero no, son todos clones de la mancha verde y se encasillan sin necesidad como liberales en lo económico y conservadores en lo social, como si eso fuera posible en España y mira que se lo tengo dicho y por descontado, se proclaman mejores personas, que estoy seguro de ello, más demócratas y por supuesto fieles a sí mismos y a los valores y principios rectos en unos casos sobrevenidos por el catolicismo en vena (que no cultural) lo cual respeto como no puede ser menos y en otros casos porque simplemente lo dicen y como no los quiero mal, yo me lo creo.

Son héroes esforzados por acabar con todo y todos: con la izquierda radical que nos gobierna, con los golpistas secesionistas que nos vuelven a amenazar, con los kaleborrokas que siempre amenazan la tranquilidad del que se sabe mejor y por supuesto del conglomerado verde en el que tantos y buenos amigos quedan, así como en el suspiro azul al que siempre tengo presente. Todos valen, todos sirven incluso creo profundamente, que hasta a aquellos a los que queréis sustituir…

Y como posdata: si alguno no se integrara ni aquí ni allá, será probablemente porque ni es esto ni aquello, lo cual significa que mejor quedarse en casa…

Dedicado a los buenos amigos…

FRANCISCO GÓMEZ VALENCIA
Colaborador como analista político y articulista en diversos medios de comunicación entre los que se encuentran: radiocadena.es o la revista satírica, lapaseata.net. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, es decir, de Profesión “Politólogo”, de ideología algo caótica por resignación y castigo, aunque siempre orientado a la diestra como condición sin ecuanon, con tintes de católico cultural cada vez menos comprometido, especialmente desde que unos y otros nos dijeron a los liberales y a los conservadores, que nos fuéramos al no haber sitio…